IA para diseño gráfico: Canva, Midjourney y alternativas
Hemos pasado semanas usando IA de diseño en proyectos reales: posts, carteles y hasta packaging provisional. Aquí contamos qué hace bien Canva, cuándo nos compensa tirar de Midjourney y qué alternativas conviene tener en la mochila.
Canva: IA integrada para resultados rápidos y coherentes
Canva ya no es solo plantillas bonitas. En nuestras pruebas, la IA de Canva acelera tareas rutinarias: redimensionar, sugerir paletas de color y generar variaciones visuales a partir de un brief corto. Es la navaja suiza para equipos pequeños que necesitan salir del paso sin perder la línea de marca.
La ventaja clave es la integración: editor, banco de recursos y funciones de IA en el mismo entorno. Hemos usado plantillas como punto de partida y luego dejamos que la IA sugiriera layouts alternativos; en minutos teníamos varias versiones listas. En cifras: Canva ofrece más de 250.000 plantillas, lo que reduce mucho el trabajo repetitivo cuando buscas inspiración inmediata.
No todo es perfecto. La IA de Canva tiende a homogeneizar: si buscamos una pieza rompedoramente original, salta la alarma creativa. Es como ir a un supermercado enorme donde todo está etiquetado: rápido, cómodo, pero no siempre emocionante.
Midjourney y generadores text-to-image: creatividad sin corsés
Si lo que queremos es experimentar, Midjourney y otros generadores text-to-image tienen otra filosofía. No están pensados para maquetación inmediata, sino para generar conceptos visuales potentes. Hemos probado prompts complejos y, en torno a 20–40 segundos por imagen, el sistema suele ofrecer resultados que despiertan ideas que no habíamos imaginado.
Ventaja principal: originalidad. Es como tener a un ilustrador con hiperactividad creativa que no pregunta por el presupuesto. En contrapartida, convertir esas imágenes en piezas de marca coherentes exige más trabajo: recorte, vectorización o rehacer tipografías en un editor como Illustrator o, sí, Canva.
En nuestra experiencia, Midjourney brilla cuando buscas artboards conceptuales o moodboards para presentar a un cliente; no tanto para producir un set final listo para imprimir.
Cómo combinamos herramientas: flujo práctico que realmente funciona
No tenemos que elegir una sola herramienta. Lo habitual en nuestros procesos es empezar en Midjourney o DALL·E para encontrar un enfoque visual, importar esas imágenes a Canva para montar variantes y, finalmente, pulir tipografías y vectores en herramientas profesionales si la pieza va a impresión 1:1.
Ejemplo real: para una campaña de redes creamos 6 conceptos en Midjourney, seleccionamos 2, los subimos a Canva y aprovechamos las plantillas para adaptar tamaños. Resultado: reducción del tiempo de preproducción en torno a 40% en comparación con el proceso clásico (idea -> boceto manual -> ajustes).
La analogía: es como cocinar. Midjourney te da ingredientes exóticos; Canva es la sartén donde montas el plato rápido y presentable; el horno profesional (Photoshop/Illustrator) llega solo si la cena es para invitados importantes.
Alternativas y cuándo elegir cada una
No existe la herramienta perfecta. Elegimos según el objetivo:
- Si queremos velocidad y coherencia de marca: Canva (ideal para equipos de marketing).
- Si buscamos exploración visual y sorpresa: Midjourney o DALL·E.
- Si necesitamos control vectorial o archivos para impresión profesional: Illustrator + plugins de IA.
- Si el presupuesto es cero: herramientas como Stable Diffusion pueden correr localmente y dan control total, aunque con curva técnica.
Gastar menos no significa renunciar a calidad, pero sí requiere más tiempo y conocimientos. Como decimos en la redacción, una buena IA sin criterio humano es como una batidora sin receta: mucho ruido y sorpresas a mitad de camino.
Consejos prácticos y errores que hemos pagado (con paciencia)
Algunas reglas que nos funcionan y que nos gustaría haber sabido antes:
- Define los límites de marca antes de generar: tipografías, paleta y tono. Evita rehacer todo el rato.
- Usa prompts iterativos: un prompt inicial, ajustes y restricción de estilo en la tercera pasada suelen dar mejores resultados.
- Comprueba licencias: no todo lo que genera IA es libre para uso comercial sin matices.
- Exporta siempre en alta resolución para conservar margen de trabajo en impresión.
Un error que cometimos: confiar en la primera imagen «genial» sin validar legibilidad de texto ni accesibilidad de color. Resultado: buen diseño en pantalla, desastre en pantallas de móvil con alto brillo. Moraleja: prueba en condiciones reales, como quien prueba un abrigo antes de salir a la lluvia.
Datos que conviene recordar
Canva amplió sus capas de IA en 2023 y hoy integra generación de imágenes, sugerencias de diseño y redimensionado automático. Para tiempos de trabajo, en nuestras pruebas un flujo que antes tardaba 3–4 horas se puede reducir a 1–2 horas si combinamos bien las herramientas.
Nuestra opinión — clara y directa
Nos parece que la IA ha dejado de ser un truco para convertirse en herramienta de trabajo. Canva es la opción obvia si buscas rapidez y cohesión; Midjourney es la caja de sorpresas cuando quieres darle un hechizo visual a un proyecto. Preferimos combinar ambas: la mezcla nos da control y chispa sin convertir cada entrega en una misión épica.
Si tuviera que dar un consejo breve: prioriza flujo sobre la búsqueda de la imagen perfecta. A veces la mejor creatividad no llega del algoritmo más avanzado, sino de cómo encajas sus resultados en tu proceso. Y sí, si la IA hace algo raro, siempre puedes culpar a la máquina... o a la receta.